CHIPRE todavía ocupada • todavía dividida

Las resoluciones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, así como las resoluciones aprobadas por otros organismos internacionales, reflejan la condena mundial de la invasión turca y las consiguientes acciones agresivas contra la República de Chipre. A través de estas resoluciones se exige, entre otras cosas, la retirada de las tropas extranjeras, el regreso seguro de los refugiados a sus hogares y el esclarecimiento del destino de las personas desaparecidas. Además, se exige el respeto de los derechos humanos de todos los chipriotas, así como el respeto de la independencia, la soberanía y la integridad territorial de Chipre. El Tribunal Europeo de Derechos Humanos, en su sentencia del 10 de mayo de 2001 sobre la cuarta demanda interestatal de Chipre contra Turquía, condenó a Turquía por las continuas violaciones de los derechos humanos en Chipre. En 2014, en una sentencia posterior, el Tribunal concedió una indemnización equitativa (just satisfaction) por un importe de 30 millones de euros, que Turquía deberá abonar a las familias de los desaparecidos, y de 60 millones de euros a los residentes grecochipriotas enclavados en la península de Karpasia. Las negociaciones para la resolución del conflicto de Chipre se llevan a cabo desde 1975 bajo los auspicios de la ONU, sobre la base de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad, así como de los dos Acuerdos de Alto Nivel. El primer Acuerdo se firmó en 1977 y estableció las directrices para las negociaciones posteriores. El segundo Acuerdo de Alto Nivel, celebrado en 1979, incluyó entre sus disposiciones el respeto de los derechos humanos y las libertades fundamentales, la desmilitarización, así como garantías satisfactorias de la independencia y la integridad territorial de la República. Preveía, además, que se diera prioridad a la devolución de Famagusta a sus legítimos residentes. Desde mayo de 2015 hasta junio de 2017, las negociaciones avanzaron de forma intensa y se lograron un progreso significativo en un gran número de cuestiones. La puesta en marcha de un nuevo proceso de negociaciones sustantivas reavivó el interés internacional, generando un nuevo impulso positivo para resolver el problema.

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